
En el año 2002 se instauró, en nuestro país Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Esto quiere decir que hoy es un día para ensimismarse y reflexionar, para no volver a cometer ciertos errores, para no ser pasivos ante la adversidad, pero, por sobre todo es un día para recordar. Por ejemplo conmemorar la vida de Lucía
Lucía nunca hubiera imaginado que esos seres que ella amó serían el último recuerdo de su efímera vida. Nunca hubiese creído que lo último que le vendría a la mente sería el recuerdo de sus alumnos, de sus sonrisas, de sus caricias.
Lucía fue maestra porque tenía esperanzas de que el país iba a ser distinto si ella trabajaba con los más chicos, si ella hacía algo por lograr la superación que la educación le daría a su gente.
Lucía jamás pensó que ese país soñado nunca sería real, sino uno que la iba a hacer conocer lo peor de lo que es capaz el ser humano.
Lucía luchó, participó y lloró en la escuela. Fue los sábados a ayudar a los que más lo necesitaban, les dio de comer, los vistió. Con amigos organizó reuniones para auxiliar a sus alumnitos, reunió fondos, les dio todo el apoyo y respaldo que pudo, y más también.
Lucía nunca imaginó que bajaría al peor de los infiernos antes de dejar este mundo.
Lucía salió un sábado por la tarde de “su” escuela y al llegar a la esquina no reparó en un auto detenido con el motor en marcha. Caminaba pensando en que debía conseguir más comida porque aumentaba constantemente el número de alumnos que se acercaban para poder sortear ese sufrimiento en sus estómagos.
Lucía fue introducida en el auto en el mismo momento en que comenzaron los golpes y los gritos. Las ruedas chillaron al partir, ahogando cualquier pedido de socorro que ella hubiera intentado realizar.
Lucía escuchó preguntas que no pudo responder, resistió la peor de las vejaciones, recibió golpes y escupidas, sufrió la electricidad en su cuerpo, soportó el hambre y el frío.
Lucía nunca entendió lo que ocurrió en este país por el que ella tanto luchó, desde su lugar, desde su vocación, desde su escuela.
Lucía sintió un fuerte pinchazo y luego una agradable sensación de bienestar. Pensó en sus padres y soñó que pronto saldría de esa terrible equivocación y los volvería a abrazar. Imaginó a Manuel, su novio, y se ilusionó con que su suerte haya sido distinta. Habló en sueños con su hermano y le prometió un próximo encuentro entre mates.
Lucía recordó a sus alumnos cuando hicieron un viaje al campo, revivió sus sonrisas al verlos correr y andar a caballo, volvió a sentir el viento en su cara cuando se abrió la puerta del avión y el río marrón se divisó allá abajo.
Lucía sonrió al pensar en esas caritas felices cuando comenzó a caer